Aceleradoras de startups, capacitaciones universitarias, seminarios de liderazgo y muchas más actividades entran al calendario de actividades que un emprendedor asume para estar al corriente de las últimas tendencias. ¿Es necesario todo esto para emprender?. Los expertos comparten las recomendaciones que aseguran el éxito.

Pareciera que emprender hoy está de moda, y por tanto, aquellos que lo hacen bien se convierten rápidamente en los niños mimados del mercado. Para hacerlo bien, no sólo hay que tener un emprendimiento exitoso, sino dar con la receta para superar los fracasos, incursionar por el mundo del networking y hasta posicionarse como un líder en tu rubro, alguien cuyas acciones sean replicadas por otros para alcanzar una porción de tu éxito.

Un dato no menor para que esto suceda es que los países que cuentan con una gran cuota de emprendimientos en funcionamiento, generan un gran flujo económico interno, potenciando las fuentes de trabajo y la producción interna. Ademá, en algunos casos, los emprendedores que se afianzan con productos o servicios, se convierten en exportadores de lo suyo, logrando que ingresen al país divisas extranjeras.

Pero no todos llegan a escalar tan alto. Es tan difícil lograr ese último tramo del éxito que a aquellos que lo consiguieron se los conocen como unicornios, justamente porque se cree que no existen. Para los que sabemos que sí existen este tipo de unicornios, es menester saber cómo es que llegan hasta ahí. ¿Escalar tiene un costo? ¿Es necesario que te toquen con la varita mágica? ¿Cuántos cursos hay que hacer y sobre qué? ¿Cómo te encuentra un inversor? ¿Cómo dar con el mentor indicado?

Aprender y Aprehender

“Capacitarse es un ejercicio natural”, me dijo Luciano Nicora, vicepresidente de Endeavor Argentina en una entrevista que podrás leer en Héroes DonWeb. Esta afirmación viene de la mano de que para muchos no es que no sea necesario estudiar, hacer cursos, seminarios o cuánta capacitación se cruce, sino que es algo implícito, no debe ocupar tiempo de programación y gestación de un proyecto.

“Estoy en este punto y para ir a ese punto necesito caminar, Pues parte de caminar es tomar las herramientas que necesito para ello. Es que en algún momento necesité aprender a caminar, y para ello no hice un curso” me cuenta Elena Belmonte, asesora de proyectos de alto impacto de una reconocida aceleradora.

El caso es que, con el tiempo, muchas personas se han propuesto aprender lo que viene aprehendido. Esa “h” intermedia en una palabra que suena igual ponen todo en juego, y es porque las personas, con el tiempo, pierden la capacidad de adquirir información y administrarla y pretenden estudiarlo todo. “Nuestro cerebro está capacitado para adquirir información constántemente y llevarla a la práctica”, asegura Néstor Braidot, especialista en neuro emprendedurismo y neuroliderazgo. “Sí, es necesario ejercitar”, confirma al mismo tiempo que asegura que tampoco podemos memorizarlo todo.

Del querer al hacer

Para responder la pregunta que me hice en el título de este artículo, inicié con una nueva pregunta que deberías hacerte si estás dentro de la calesita de los emprendedores que se la pasan haciendo cursos: ¿Qué es lo que considerás que no sabés?

Un emprendedor está en estado de acción constante. “No es emprendedor el que quiere hacer algo, sino el que lo está haciendo”, mi dijo Nicora. En el hacer surgen dudas que se pueden responder “haciendo”, mientras que otras requieren de la colaboración de terceros y otras sí precisan más capacitación.

Citando el ejemplo que Nicora me dió, él estudió abogacía por dictamen familiar, pero en verdad buscaba otra cosa, cuando la encontró dió con su emprendimiento y haciendo se dió cuenta que tenía la estrategia de un abogado a su favor, pero le faltaba aprender a administrar sus recursos, por lo que necesariamente y con el tiempo, debió hacer un máster en administración de empresas: “Aunque tenía sentido común, necesitaba saber otras cosas, tenía 300 empleados y no sabía la diferencia entre costo fijo y variable”, me dijo, y con ello se subió a un barco que sumaba para su propósito.

Entonces la respuesta a la pregunta tiene que ver con cuán necesario es capacitarse. Luego vienen la fuente desde donde se proveerá ese conocimiento, pudiendo ser una carrera profesional, un máster, un seminario, un curso en una aceleradora o incubando tu emprendimiento en algún lado, quizás hasta de la mano de un mentor. La elección que hagas tiene que ser la intrínsecamente necesaria con lo que estás haciendo, y no lo que sospechás que será necesaria cuando lo hagas.

De la intención al verbo hay una palabra, y ésta empieza con una letra muda. Si tanto miedo te da “HACER” pues no te quedará más remedio que tomar el riesgo, para saber cuál es el siguiente paso y qué necesitarás para seguir en camino.

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