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Que tu empresa empatice con las personas te asegurará una conexión sensible y directa hacia la concreción de tus objetivos, pero no es fácil de hacerlo si no sabés cuáles son las emociones de marca. Conocelas en esta nota.

Por extraño que te parezca, algo que parece tan frío como la marca de una empresa, es un contenedor de sentimientos y no sólo los tuyos, como fundador y dueño de la misma, sino los de aquellos que empatizan. Finalmente, este es el objetivo que debe cumplir, y en esta nota veremos cómo lograrlo.

No todas las marcas lo logran, inclusive muchas, las empresas más reconocidas en el mercado, tienen que hacer un lavado de cara cada tanto para “ponerse en onda”. Esto implica, comprender a tu audiencia y buscar la mejor forma de que estos se sientan ligados a lo que la marca y su entorno comercial representan.

Entender a la audiencia es, para el marketing, la regla número uno. Es por esto que recomendamos dedicarle tiempo al análisis de las motivaciones que llevan a un usuario cualquiera a elegir tu marca, tu web y tus productos.

Lógicamente, cada persona siente algo en un momento determinado, y las motivaciones pueden ser muchas, pero cuando un producto o servicio tiene en claro cuál es el segmento receptor, es necesario conocer desde aquello que lo satisface, lo entretiene y lo alegra, como también en dónde está el hueso de su dolor, lo que convierte tu marca y producto, en la píldora de las soluciones.

Compran promesas

En marketing existe una frase que lo dice todo en este sentido: “El público no comprará tus productos sino la promesa de cómo se sentirán cuando los utilicen”. Bastará como prueba el ejercicio que uno mismo puede hacer cuando desea comprar algo inaccesible y cómo nos sentimos al obtenerlo.

Esto no significa que ahora se puede abrir la puerta de las promesas ilimitadas. Hay que poner mucha atención en lo que tu marca propone y en qué medio se hace porque si prometemos, por dar un ejemplo, que una crema antiedad rejuvenecerá la piel de las personas tan sólo en la primera aplicación, probablemente nos topemos al poco tiempo con la negativa de todas aquellas personas que compraron esa promesa y se sienten frustradas y engañadas.

Crear una emoción alrededor de una marca debe responder a una estrategia sólida capaz de sostener todas las respuestas que los navegantes pueden lanzar. En relación con la compra de promesas, no siempre los usuarios que se sienten gratificados con la compra hacen público este sentimiento, pero sí lo hacen cuando tienen un reclamo o esa marca no cumplió con la misma.

El camino de las emociones

A esta altura te preguntarás por qué es tan beneficioso que tu marca genere emociones. Si bien lo digo desde el comienzo, esta es una forma de que tus seguidores y visitantes empaticen con tu marca y de esa manera, se generan otros sentimientos positivos hacia la misma: lealtad, confianza, fidelidad y necesidad.

¿Cuál es la forma correcta de generarlo? El trayecto de las emociones que puede generar una marca es infinito, y es muy necesario tener en claro esto porque es lo que nos tiene que motivar a ser prudentes. No se trata de sensibilizar a un potencial cliente, sino de conocerlo tanto como sea necesario como para que tu marca sea aquello que busca para resolver algo que está necesitando resolver, y si además, tu marca comprende lo que le pasa a las personas con esas necesidades, aún mejor.

Como digo, no conviertas tu marca en un generador de sentimientos, sino más bien, en un potenciador de esa emoción. Fortalecer la emoción te acercará más a tus potenciales compradores y a que estos concluyan una compra.

Elementos de marca

Para que tu marca finalmente tenga influencia en tus potenciales compradores, debe contener:

Personalidad: Analiza y diseña una estrategia de branding que responda a la forma en la que habitualmente se comunican tus seguidores.

Colores: No descartes todas aquellas propiedades que el diseño puede ofrecerte por ejemplo, la compatibilidad de los colores y las emociones.

Conducta: Genera un hábito de respuesta inmediata, precisa, correcta y educada para con tus visitantes y eso brindará comodidad, seguridad y los acercará a la compra.

Si logramos hacer de estos elementos un ejercicio constante es posible que nos enfoquemos en la generación de emociones. ¿Cuáles?

Felicidad, pertenencia y sorpresa son emociones positivas que se utilizan en la construcción de una marca y su conducta. Sin embargo, la tristeza, la ira y el miedo, también pueden ser utilizados en contraposición para generar, en definitiva, una emoción más proclive a un objetivo.

Por ejemplo, una gaseosa promete hacerte feliz cuando la tomes, mientras que existen muchas personas tristes porque no la consumen y además le pasan cosas negativas en sus vidas. Sin embargo, la persona feliz le comparte su bebida y ambos, bajo distintas circunstancias de vida, serán felices al menos ese instante.

Puede creerse que la emoción aquí es la de los personajes de una publicidad, sin embargo, la emoción es la que se produce en quien ve la publicidad y empatiza con la idea de compartir y colaborar con quienes no tienen lo que ellos sí. ¿Una bebida? Y si ese fuera el secreto de la felicidad, entonces es la bebida lo que recordará a las personas que serán felices cuando la tomen.

Otro mundo de emociones son útiles para diferentes objetivos de marketing. El hecho es detectar qué le sucede a tus visitantes y acompañarlos empatizando con ellos hasta el botón de acción. Mientras más creativo sea el camino hasta ello, mejor vas a lograr tu objetivo. ¡Ponelo a prueba!

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